El carro de lujo de una campaña local

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Por: Leonardo Gil

“Tan solo hay tres grupos de personas: los que hacen que las cosas pasen, los que miran las cosas que pasan y los que preguntan qué pasó”. Nicholas Murray Butler.

“Estoy mirando la agenda que me ayudaste a preparar y la mayoría del tiempo me lo estas asignando para visitar las casas de los votantes. Porque mejor no utilizamos las redes sociales y la radio para llegarle a esa gente y así yo tendré más tiempo para otra cosa” me dice el candidato. A lo que le respondimos.

Que sorprendentemente a pesar de los avances tecnológicos y de comunicación no convencional que se han logrado y que siguen lográndose en una campaña política, todavía nada sustituye la efectividad del contacto directo en una campaña local, por lo que la técnica del puerta a puerta, y el boca a boca siguen siendo protagónica en este tipo de nivel electoral (campaña local).

El objetivo principal de esta herramienta es ir en búsqueda individual del votante, preferentemente en su domicilio, no solo para hablarle de las propuestas del candidato, sino también para escucharles y recoger sus inquietudes a modo de feedback similar a una encuesta convencional con interacción, a la vez que le entregamos el material de propaganda de la campaña (volante, brochure, instructivos, etc.) – necesariamente de calidad-, estar dispuesto a responder a sus preguntas e inquietudes, y por ultimo solicitarle el voto. Es altamente recomendable conocer las características de las personas visitadas incluyendo su orientación política, ya que esto nos permite personalizar más el mensaje. El puerta a puerta óptimo es el realizado por el candidato mismo, pero también puede ser realizado con eficacia menor por activistas y voluntarios de la campaña, siempre y cuando tengan un mínimo nivel político, pleno conocimiento del candidato y su propuesta, así como una formación suficiente.

El puerta a puerta exige una planificación cuidadosa y una preparación y profesionalización adecuada de los que lo realizan, sobre todo si son voluntarios. Es imperioso preparar cursillos de capacitación y formación para esta tarea, El diseño de las rutas y objetivos de cada una de ellas, el diseño de un formulario donde podamos recoger la mayor cantidad de información y reacción del elector de forma breve. Es recomendable que este trabajo se inicie preferiblemente alrededor de los recintos electorales donde tenemos nuestros votos duros, después pasar a los blandos, ya que puede ser contra producente hacerlo indiscriminadamente. La fortaleza de esta técnica radica en que con ella logramos afianzar nuestro voto duro y en ocasiones convencer indecisos, pero con ella difícilmente podremos cambiar el voto de nuestro oponente, al contrario podemos provocarle a ir a votar si no estaban seguros de ir a votar.

El éxito de una buena estrategia electoral se basa en un equilibrio eficiente entre esa campaña masiva (de aire) y lo que en el argot se denomina “campaña de campo” o de “Field Marketing” (de tierra), es decir, aquella que tiene lugar recorriendo in situ el terreno: en pueblos, barrios, calles, mercados o en visitas casa por casa; en otras palabras, aquella que se desarrolla cara a cara entre el candidato y el elector, y dentro de esta, el puerta a puerta juega un papel protagónico.

La campaña masiva, proyectada a través de los medios de comunicación y soportes publicitarios, sirve para ablandar a los electores, le motiva y les da una opción favorable de los candidatos. Pero para que se pueda pasar de la simple simpatía a un voto real en la urna de una manera efectiva y eficiente, hay que recurrir al contacto cara a cara. Por esto decimos que el puerta a puerta es el carro de lujo donde debe montarse toda campaña local.

Fuente: Últimas Noticias