Gerencia de campañas vs olfato político

Gerencia de Campaña - Marketing Político en la Red

Por Erick Vargas Noria.

Es muy común escuchar que las campañas electorales en muchas regiones de Latinoamérica son comandadas y asesoradas por el compadre del candidato o el amigo de la infancia, sin embargo cabria hacerse la pregunta si realmente personas entrañables para el candidato y/o político son la mejor opción para comandar toda la estructura de una campaña, independientemente del tipo de cargo de elección popular al que se postule  (local, estatal o municipal).

Esta reflexión la hago a la luz de los hechos y las evidencias que arrojan las pésimas actuaciones de muchos candidatos y partidos que se aventuran a procesos electorales con el olfato y su experiencia empírica en la política. Con esto no pretendo desdeñar el imprescindible valor que tiene la experiencia en la política, desde luego que es buena y hasta cierto punto necesaria, no obstante resalto la necesidad urgente de profesionalizar el tema de las campañas electorales con expertos en las diferentes áreas.

Existen diversos estudios que demuestran que la competitividad electoral está íntimamente ligada a la profesionalización de la política y la gerencia electoral, si partimos de estos referentes podremos analizar que algunos de los problemas más notables en el déficit de representación, participación  y democracia están estrechamente relacionados a la mala calidad y poca oferta de los procesos electorales.

Lo que observamos en vez de campañas competitivas en muchos casos es la diatriba, el encono y la banalización de hechos irrelevantes, eso sin mencionar las viejas prácticas que dañan severamente los procesos como la compra de votos, el condicionamiento a programas sociales  y la violencias o terror metido en la urnas. Todo esto se traduce en un solo resultado el abstencionismo y total apatía por parte de los ciudadanos.

De seguir por este rumbo las consecuencias pueden ser muy graves, pues se abriría paso a una profunda crisis del sistema político y el cuestionamiento eminente de las instituciones.

Así pues, lo países de América Latina encaran diversos retos en sus democracias, aunque las situaciones varia de una país a otros la mayoría guarda en su raíz un elemento de olfato empírico que retrasa el procesos de competitividad y calidad democrática.

En este sentido, tenemos países con diversos niveles de calidad democrática, por ejemplo países como Chile, Costa Rica y Uruguay según algunos estudios tienen un nivel democrático similar a las democracias de Europa Occidental. Esto significa que tiene un nivel aceptable o por lo menos esa es la percepción de sus ciudadanos.

Para romper con esta tendencia y abrir brecha para que cada vez más países de América Latina tengan altos niveles de competitividad y calidad democrática es necesario ante todo ubicar el contexto de cada país y a partir de esa realidad construir escenarios con mayor igualdad, transparencias y competitividad. Esto se puede resumir en cuatro puntos que coadyuvarían al fortalecimiento electoral y democrático de América Latina.

 

1)      Estabilidad y equidad en los indicadores de competencia entre los partidos políticos.

2)      Concepción social de los partidos, es decir remitirse a la cercanía con las bases sociales, a la gente que define lo resultados.

3)      Dotar de legitimidad a los partidos políticos y las elecciones por medio de instituciones sólidas que den garantía a los procesos.

4)      Gerenciar los procesos electorales partiendo de la organización idónea de partidos y equipos para darle competitividad a los procesos y que realmente existan ofertas viables por parte de candidatos y partidos.

Con estos breves pero importantes puntos puedo concluir dos cosas, la primera que es impostergable la necesidad de contar con profesionales en los temas de comunicación política y gerencia electoral y segundo que las campañas políticas generadas con el olfato o las suposiciones mágicas de los amigos de los políticos tienen efectos nocivos de largo alcance y no contribuyen en nada a la generación de campañas con propuestas, ideas y debates que enriquezcan la lucha por el poder.

Si comenzamos a hacer conciencia en que necesitamos gente preparada y capacitada en el manejo de las diversas áreas de una campaña, tanto ciudadanía como políticos van a ganar no solo en el terreno electoral, sino fundamentalmente en el social.

Así que ya lo saben, si tienen algún candidato conocido antes de que pase otra cosa recomiéndele profesionalizar su campaña y armar un buen equipo por el bien de la ciudadanía y la calidad democrática.