El BTL en el marketing político: oportunidad para campañas creativas

Campañas Creativas

En tiempo de campañas la cuestión de los recursos toma un alto protagonismo a la hora de definir acciones de marketing político, que es según nuestra experiencia el elemento de las comunicaciones en que más se concentran los equipos políticos, particularmente de candidatos a elecciones locales (como las municipales) a la hora de planificar, dejando de lado elementos relevantes como el branding y la estrategia, pero eso quedará para otro momento de reflexión.

Cuando hablamos de concentrarse en las acciones, nos referimos a situaciones tan concretas como que las reuniones de planificación (y las conversaciones en general) se transforman en una especie de lluvia de ideas donde cada cual (experimentados en trabajo en terreno y asesores en general) manifiesta cuáles soportes y con qué contenidos se podría captar la atención de la ciudadanía.

En esa dinámica se entrega una serie de soluciones que generalmente carecen de creatividad, un elemento que cobra relevancia en tiempos en que los partidos políticos no son convocantes per se, cuando la lucha por copar los espacios públicos dependen de la cantidad de recursos (donde las candidaturas menos consolidadas siempre juegan a perdedor) y más aún, cuando la democracia genera cambios en el padrón electoral, con inscripción automática y voto voluntario.

Entonces se conjugan dos elementos para reflexionar acerca de la innovación en marketing político: la efectividad de los recursos a invertir y la creatividad. Y ese mix nos lleva a una respuesta que se vuelve cada día más notable: el BTL (below the line o bajo la línea; en contraposición a la publicidad convencional above the line).

Esta herramienta publicitaria se caracteriza por ser no masiva, por tener un costo menor (en general) y por captar un alto nivel de atención. Panacea. Eso si se trata bien. Si se logra aplicar con éxito a la esfera política en espacios geográficos menos masivos (elecciones locales), el candidato estará saltando con garrocha una barrera gigante de letreros, palomas, frases radiales, volantes, publicidad en paraderos y una serie de soportes que en tiempos de elecciones están copados y ven despotenciado su efecto en términos de atención.

Si un equipo político es capaz de identificar los elementos esenciales de su candidatura, definen una estrategia y son capaces de diseñar una forma de llegar con un mensaje claro a sus potenciales votantes, habrán asestado un golpe que rendirá una serie de beneficios a su campaña. Claro está, el éxito en las comunicaciones y más aún la política, no depende de un elemento publicitario; sin embargo, las condiciones para manifestar ideas en la política contemporánea suelen no ser las mejores, y allí la creatividad tiene un importante rol por jugar.

No lo hemos visto en Concepción, no lo hemos visto en Chillán, tampoco en Temuco ni en Valdivia, pero dejamos algunos modelitos que sirvan de inspiración a quien le interese probar para subir en las encuestas… nosotros ya estamos pensando.

Fuente: Knock Out

BTL marketing político

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