La fuerza del activismo en red

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Poder del activismo en la redes - Marketing Político en la Red

Por Antoni Gutiérrez Rubí

El activismo político está de enhorabuena. Su fuerza nos obliga a una reflexión sobre el poder y la responsabilidad. Las cifras lo confirman. Change.org, de la cual forma parte Actuable, ha anunciado recientemente que ha llegado a la cifra de diez millones de usuarios registrados. Con más de 100.000 campañas creadas. Detrás de cada una de ellas se encuentra la fuerza de un usuario, o de un grupo, que ha iniciado una petición.  La suma de adhesiones genera poder ciudadano y posibilita que muchas peticiones se conviertan en pequeñas-grandes victorias. Es el reencuentro de un “nosotros” desde la nueva individualidad comprometida y consciente.

Analizando la evolución de miembros que han confiado en esta plataforma para hacer escuchar su voz, nos daremos cuenta de que su evolución no es lineal. Los éxitos obtenidos lo convierten en un instrumento útil y creíble para aquel ciudadano que desea provocar un determinado cambio. Por otro lado, la acción colectiva para la defensa de causas comunes tiene un carácter global, ya que la gran cantidad de usuarios se distribuye en 150 países.

El activismo político y social, también manifestándose a través de la creatividad y el arte, tiene en la tecnología un elemento facilitador que ofrece un amplio abanico de oportunidades. La movilización local puede encontrar réplicas en otras partes del mundo. El ingenio y la capacidad de conectar dotan a las multitudes inteligentes de poder para actuar.

Las organizaciones e instituciones tradicionales no parecen responder con la misma velocidad a los cambios que la ciudadanía digital reclama. La nueva escala de valores que engendra la cultura digital, la evolución en la forma de apoderar a los jóvenes hacia la política y la escala de preocupaciones de la Sociedad Red -más próximas a la realidad de la ciudadanía- dificultan el tránsito de convertir estos cambios puntuales, que posibilitan las victorias concretas, a nuevas estructuras organizativas.

Para transformar la energía que se expresa en el nuevo activismo político online en una fuerza transformadora no sólo de conciencias sino de estructuras, instituciones y modelos, se debe ser –a la vez- humilde y ambicioso. Humilde para comprender que el activismo online tiene limitaciones si no somos capaces de hacer lecturas políticas de la indignación y la reacción momentánea. Y ambiciosos para ver cómo se participa y cómo se articulan nuevas coaliciones sociales con capacidad democrática para generar cambios.

Tenemos que dar una dimensión política al activismo político y social. Politizar las acciones debe permitir sumar aún más ciudadanos en torno a estas manifestaciones puntuales, importantes, pero no estructurales. La incapacidad de la administración pública para cambiar/ controlar /gestionar lo público demanda respuestas. La denuncia funciona pero el activismo debe ser capaz de construir alternativas. Los datos demuestran que podemos transformar la movilización en confianza política hacia otra política. Ahora, es necesario abrir el foco para generar visiones conjuntas que permitan cambios profundos.

Un primer paso, sencillo, que puede ayudar a este objetivo es contextualizar las causas en lo político (enlaces a la legislación, propuestas de ley, etc.). La administración, la política, debe ser parte de la solución. Podemos sacar la losa del poder como algo ajeno, infranqueable, si somos capaces de generar alternativa. Ésta tiene que construirse en los cimientos –y escombros- de lo conocido para transformarlo. Es un trabajo de microcirugía que será viable cuando el nivel de compromiso sea mayor. Pidiendo “lo posible” (lo legal, lo regulado, lo obligado) podremos ampliar el horizonte de lo “imposible”.

La comunidad de usuarios, distribuidos por intereses, denunciarán y promoverán soluciones a través de plataformas para organizarse mejor. Las comunidades se organizan en torno a temas de interés común. A través del apoyo de los propios miembros y de los cimientos existentes que, por débiles que parezcan, son la base para construir una nueva democracia.

El modelo de crowdfunding, para apoyar proyectos relacionados con las causas que los propios miembros consideran que son las más adecuadas, es una forma de construir un nuevo ecosistema donde el coworking entre sociedad civil movilizada, los intereses de la empresa privada y la administración pública es posible. El rendimiento de cuentas de la administración pública será permanente y la empresa privada generará un retorno social de los beneficios obligando a un verdadero ejercicio de responsabilidad social. Los ciudadanos, además de denunciar determinadas medidas y apoyar causas, construirán alternativas.

Fuente: Blog de Antoni Gutierrez-Rubí