¿Qué hacer cuando me quedo en blanco durante un discurso?

Speechless

Por: Jesús Díaz del Campo Lozano

“El sabio no dice todo lo que piensa, pero siempre piensa todo lo que dice (Aristóteles)

Uno de las situaciones que genera más pánico en cualquier orador es la posibilidad de quedarse en blanco durante un discurso. Los nervios y la ansiedad, propiciados en muchas ocasiones por las propias ganas de hacerlo bien, te pueden jugar una mala pasada y provocar que las palabras no te vengan a la mente y que pierdas el hilo conductor de tu discurso. Algo parecido puede suceder si empiezas a desarrollar una idea y, como se suele decir, “te metes en un jardín” y no sabes cómo seguir.

Ciertamente, nadie está libre de que le suceda. Ni siquiera los políticos quienes, a pesar de preparar supuestamente a fondo sus intervenciones públicas, protagonizan a menudo escenas que preferirían olvidar. Podría poner muchos ejemplos, pero uno de los más sonados despistes de este tipo lo protagonizó el actual secretario de Organización del PSOE, Óscar López en noviembre de 2011, durante la campaña electoral para las elecciones generales celebradas ese año.

Por ello, es normal que una de las grandes preguntas que se hace todo aquel que tiene que hablar en público es: ¿qué hago si me quedo en blanco durante mi discurso? A continuación, voy a tratar de ofrecer una serie de recetas para que si te encuentras en esa situación puedas salir del paso de la mejor manera posible, con toda naturalidad y, en definitiva, sin que se note mucho.

1.    Haz un resumen de lo más importante que has comentado hasta ese momento, es decir, recapitula los tres o cuatro conceptos clave que hayas explicado previamente.
2.    Insiste en la última idea que hayas comentado, pero emplea otras palabras.
3.    Pon un ejemplo o cuenta una anécdota con los que ilustres las ideas  que estás tratando de explicar al público
4.    Si tienes un vídeo preparado para unos minutos después, con el que quieres ejemplificar el contenido o parte de tu conferencia, quizás puedas pensar en adelantarlo, ganando así unos segundos o minutos preciosos para poner tus ideas en orden
5.    Pregunta a la audiencia su opinión acerca de lo que estás contando. Hacer que los asistentes a tu conferencia participen activamente desde el inicio que se genera una interactividad siempre es una buena idea, así que justo ahora, que te has quedado en blanco y no sabes que decir, puede ser el momento perfecto para pedirles su opinión.

Si piensas un poco, te darás cuenta de que en realidad todas estas fórmulas son una forma de alcanzar el verdadero y único objetivo:ganar tiempo para que retomes el hilo de tu discurso.

Y es que hay algo que nunca debes olvidar: tú eres el único que conoce el guión y la estructura de tu presentación, por lo que si modificas levemente el orden de exposición de tus ideas, es muy posible que nadie lo note. Trata de tener esto siempre en mente, porque seguro que te dará seguridad, contribuirá a que mantengas la calma y a que superes ese pequeño momento de crisis en tu conferencia.

Por último, todo lo anterior parte de un supuesto: no estás leyendotu discurso, ni tampoco lo has memorizado palabra por palabra, sino que te basas en un guión. En el próximo post hablaré con detalle de las ventajas de escoger la primera opción y de los posibles perjuicios en caso de optar por la segunda, pero te puedo adelantar uno: en el primer caso, si optas por aprender el contenido de tu intervención palabra por palabra, las posibilidades de que te quedes en blanco serán mucho mayores

Fuente: Blogs Unir