Las caricaturas como herramienta de comunicación política

Por: Juan Andrés Segura

¿Alguna vez habéis escuchado que Pedro Sánchez se parece a Chayane? Yo sí. Varias, de hecho. Normalmente dicho por sus detractores. Veamos:

Pedro Sanchez

Chayanne

El parecido es relativo, sí. Pero vean este:

pedro sanchez 2

morey el principe

Sinceramente, yo veo más parecido en el segundo caso. ¿Por qué entonces esta última no la he(mos) escuchado o visto nunca, sólo de casualidad en Twitter? Creo tener la respuesta. Son los valores que transmite una y otra imagen.

Piensen cinco atributos de Chayanne y otros cinco de Álex González (Morey en la serie “El Príncipe”). La figura de Chayanne, pese a ser un artista exitoso, se asocia al reggaeton (chabacanería), a los 90-00 (no actual), cuya única responsabilidad es entretener, no realiza un trabajo “imprescindible” (aunque entretener y cantar sea de lo más importante). Sin embargo, traten de sacar cinco atributos de Morey. Es un personaje actual, un luchador contra el terrorismo yihadista, un líder de su unidad incorruptible y recto, servidor de la Patria y admirable en muchos sentidos.

Casi nada en este mundillo es casual, incluso aunque no parta de entornos profesionales. Porque consciente o inconscientemente hacemos una asociación, también a la hora de asignar caricaturas a nuestros líderes. De ella se sirvió en su momento Schwarzenegger para mostrar la figura del “padre estricto”, por ejemplo. ¿Acaso Terminator hubiese encajado en el Partido Demócrata de primeros de los 2000? Hace algún tiempo aprendí leyendo “El poder político en escena”, magnífico libro de Luís Arroyo que recomiendo, cómo las personas asociamos ideas y creamos el marco en función de la ideología.

Llevar la iniciativa es fundamental en casi todo. Cambiar lo establecido es complicado a posteriori. Aquí los críticos han podido frente a los simpatizantes. Porque al fin y al cabo, si Pedro Sánchez fuera Morey… ¿qué inconveniente habría en que las derechas se sentasen a la mesa de negociación con él?

Recomiendo leer:

(No, Pablo Iglesias no es Faruq).

Fuente: Blog de Juan Andrés Segura