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Trump abre un muro frente a sus rivales

Trump abre un muro frente a sus rivales

Por: Estefanía Molina

“Necesitamos un muro para mantener fuera a los ilegales”. En Cleveland (Ohio) y hospedado por la cadena FOX News, se celebró a las 9pm –hora local– de ayer el segundo de los debates para las primarias republicanas. Un programa donde las salidas de tono de Donald Trump –que rozaron lo incorrecto y la provocación gracias a la condescendencia por parte de los presentadores– fueron acogidas con la máxima expectación por el público. Este, un candidato que abrió su muro personal e inflanqueable respecto del resto, haciendo tambalear la serenidad de un Jeb Bush que balbuceó a ratos, y a quien hace meses le robó la posición de “front-runner”.

Precisamente, un candidato perjudicado por la realización del programa, que emitió encuadres donde se podía ver la actitud socarrona de Trump mientras Jeb se defendía del magnate. ¿Casualidad, o estrategia de la cadena para amasar audiencia, en detrimento de la seriedad que merece un evento de estas características?

De ambiente más tranquilo y distendido, al debate de “los ganadores”, lo había precedido el de “los perdedores”. Con 17 candidaturas, la dirección decidió dividir el evento en dos tandas. En primer lugar, se batieron los líderes que estaban en la parte baja de la tabla, Jim Gilmore, Lindsey Graham, Bobby Jindal, George Pataki, Rick Perry, Rick Santorum y Carly Fiorina. Esta, una dama que impresionó por la elocuencia de su discurso, y que los conductores del programa dieron como ganadora en un careo que se resumió en“derrotar a Hillary, y deshacer el legado de Obama”. Una Fiorina que arrasó en las redes, siendo la más buscada en Google para 50 de los 52 estados. Pero no fue hasta llegada la noche cuando se pudo palpar la esencia del poder, al irrumpir en escena los 10 favoritos para las primarias republicanas del GOP.

Rand Paul, Jeb Bush, Chris Christie, Ben Carson, Marco Rubio, Donald Trump, John Kasich, Ted CruzScott Walker y Mike Huckabee se aplegaron frente a los astutos periodistas Megyn Kelly, Bret Baier y Chris Wallace. Poniendo el tema migratorio encima de la mesa, los tres profesionales consiguieron que Trump se reafirmase alto y claro en su idea construir un muro, “no me importa si tiene una puerta”, pero un muro en la frontera para mantener fuera a los ilegales. Una sentencia que hizo saltar a un Marco Rubio, que con su elegancia y emotividad discursiva se ganó una postura más que presidenciable a lo largo de todo el debate, espetándole a Trump que de acuerdo, pero un muro no iba a esconder la realidad, y que tal vez, esas personas que hoy están pagando impuestos y contribuyen al crecimiento de América, una vez entraron al país sin papeles.

Disparando a toda diana, Trump también tuvo palabras para Hillary, al afirmar que ella gastaba su dinero en jets privados para viajar por todo el mundo, en vez de dedicarlos a su supuesta fundación benéfica. Un comentario, que sumado a sus declaraciones de odio “hacia las mujeres gordas” –que personificó en la actriz y productora Rosie O’Donnell–, su especulada misoginia, y el intento de increpar a la presentadoraMegyn Kelly –diciendo que él es así y que lamentaba si no le gustan sus palabras–, podrían generar cierto disgusto y pérdida de fuelle entre el electorado femenino.

Por su parte, el hermano de la saga Bush no brilló, como consecuencia de su tiempo alejado de la política y el escaso dominio de la palabra. Le faltó capacidad para responder al magnate, sobretodo, en cuestiones como la crítica a la comunidad mexicana –un tema que a Bush le toca de cerca, al estar casado con una mujer de raíces latinas, y ante el que suele contestar con emotividad, más que con argumentos, debilitando su alegato en un flanco de suma importancia–. Incluso, llegó a reconocer el error de su hermano frente a la guerra de Iraq, algo que Trump aprovechó para utilizar repetidas veces como arma arrojadiza y hundirlo, dejándolo sin palabras. Un Jeb, que pasó el debate hablando a cerca de sus acciones como gobernador, pero a quien los republicanos habrían dado como vencedor del debate, junto a Rubio, contrariamente a la opinión de los demócratas, que sitúan la victoria en Trump –según una encuesta del medio especializado Politico–.

Menos atinado estuvo Ted Cruz, quien más allá de presentarse como la alternativa más radical entre los liberales, no pudo esconder su aspecto cómico y poco serio, estando distante y poco invasivo con el resto de candidatos. Su frase más notable apuntó hacia su primer e hipotético día como Presidente, asegurando que rectificaría todos los actos presuntamente en contra de la legalidad llevados a cabo por Barack Obama.John Kasich, siempre algo independiente de los credos republicanos, se posicionó con contundencia en una posición de respeto frente al matrimonio gay, secundando la opinión generalizada dentro del GOP de negar el aborto. Una práctica que Rubio, de corte más moralista, aseguró que las generaciones futuras verían como “barbarie”.

Igual de cotizada que la pugna Bush–Trump, también se encendió –previsiblemente– el cara a cara Chris Christie– Rand Paul, –que la cadena situó literalmente uno al lado del otro, estratégicamente para favorecer su encontronazo–. El primero, a favor de hacer prevalecer la seguridad por encima de la libertad en los asuntos de Estado, se mostró a favor de recoger datos para detener y monitorear a los posible terroristas que amenazaran a la nación. Algo a lo que el segundo, haciendo gala de su corte ácrata, respondió al grito de “¡Tú fundamentalmente no entiendes la Carta de Derechos!” (…) “Si apoyas al Presidente Obama y quieres darle otro abrazo –como el que ya le dio tras la crisis del Huracán Sandy–, ve y hazlo”. Además, insistió que la forma de parar al Estado Islámico era dejar de financiar a sus enemigos.

Ingenio –aunque menos posibilidades de convertirse en verdaderos front-runner­–   mostraron Walker, Huckabee y Carson. Este último –neurocirujano– por la elocuencia y coherencia de su discurso, a pesar de ser novato en esto de la política y los debates –llegando a ser el ganador del Focus Group de la cadena FOX News–. Por su parte, Walker y Huckabee, también se ganaron algún aplauso, protagonizando dos momentos irónicos, donde criticaron a Hillary por las filtraciones en su servidor de e-mail y por haber monopolizado las elecciones desde el primer momento. En definitiva, un debate ecléctico y con muchos frentes abiertos y careos cruzados, donde no faltaron preguntas sobre si los candidatos habían sentido la llamada de la fe o si retirarían el pacto nuclear con Irán impulsado por Obama. Estas, dos cuestiones ante les cual todos respondieron en masa, criticando al Presidente y asintiendo sin dudarlo.

Un POTUS que dio juego a Donald Trump, quien entre carcajadas de público y adversarios selló el debate a grito de “Diría que Obama es un incompetente, pero no lo voy a decir porque no quedaría bonito”. Una frase que resume a la perfección quién fue el showman de la noche, prometiendo abrir no sólo un hipotético muro en la frontera frente a México, sino también con el resto de sus rivales, que quedaron eclipsados por el magnate en el terreno del carisma y las formas –que no en el de los argumentos y la substancia–.

Fuente: Blog Elecciones USA 2016

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